Drone de agricultura

Eficiencia Hídrica

en la Agricultura

Resumen

En este boletín se realizó la recopilación y revisión de buenas prácticas en agricultura desde la perspectiva del uso eficiente del recurso hídrico. Se estudió cómo la gestión del recurso hídrico para la agricultura no se encasilla en una sola decisión sino más bien en un conjunto de decisiones desde la fuente de abastecimiento de agua para riego, su almacenamiento, su calidad, la distribución, la decisión de cómo realizar el riego; hasta su disposición final que define la posibilidad de otros usos, es decir, decisiones en el ciclo del agua en la agricultura.


Existen diversas fuentes alternativas de suministro de agua para riego. Unas dependen de la zona agroclimática; en zonas áridas se pueden implementar atrapanieblas, alternativa de bajo costo y
fácil implementación, por otro lado, en zonas con disponibilidad de agua estacional, la recarga artificial de acuíferos representa una alternativa mejorada en comparación a un embalse, ya que
además depura las aguas, permite su desplazamiento y evita pérdidas por evaporación. Otras fuentes dependen de su ubicación geográfica, cercanas a centros urbanos o a ciertas industrias el
reúso de las aguas residuales tratadas cobra importancia y en las zonas costeras la desalinización del agua.


Para el almacenamiento en embalses y tranques, el desafío se basa en desarrollar innovaciones para controlar las pérdidas por evaporación y/o infiltración.

Técnicas de retención de aguas lluvias, como el uso de zanjas de infiltración, también se consideran almacenamiento al prolongar la disponibilidad de humedad en el suelo. La calidad del agua para riego sigue los criterios de la NCh1333, aunque es una buena práctica seguir recomendaciones de organizaciones pertinentes, en particular, al considerar el uso de fuentes alternativas de agua para riego. No existe actualmente normativa en Chile que regule y/o promueva el reúso de aguas residuales tratadas, aunque es una práctica vigente tanto en Chile como en el mundo para riego de ciertos cultivos.


Las pérdidas por evaporación y/o infiltración del recurso, son una problemática transversal en todo el ciclo; como ya se dijo en el almacenamiento, seguido por su conducción desde la fuente hasta el predio y luego hasta el cultivo mismo, en que las pérdidas se producen tanto por la evapotranspiración de la planta como por las características del tipo de suelo y por el sistema de riego utilizado que condicionan el traspaso de agua a la planta.


Para la entrega y distribución del agua, el uso de canales revestidos o entubados y sistemas de micro riego, como riego por goteo o por exudación, reducen estas pérdidas. Por otra parte, la decisión de riego - cuándo y cómo regar – se complementa al incorporar técnicas de mejoramiento del suelo, como cultivos de cobertura o uso de mulch, o bien incorporando tecnologías de precisión en el riego y ciencia de datos. El uso de estos procedimientos muchas veces tiene un beneficio adicional como el aumento de la fertilidad del suelo, el rendimiento de los cultivos o el manejo de plagas.
 

Puede haber una parte del riego que la planta no aproveche; este excedente se infiltrará o escurrirá, lo que significa una nueva pérdida dentro del ciclo. Además de la pérdida del recurso, el agua no aprovechada arrastrará los posibles fertilizantes y pesticidas contaminando el suelo o los cuerpos de agua que la reciben. Esta contaminación se puede controlar a través de buenas prácticas, como la selección de los productos menos tóxicos, aplicación en dosis estrictamente necesarias y en ciertas condiciones meteorológicas favorables, o simplemente evitar su uso en aras de alternativas ecológicas como incorporación de otros cultivos o el uso de insectos predadores.

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