El agua, recurso vital.

Esta semana hemos hablado de un recurso vital, el cual cada uno de nosotr@s utilizamos a diario para distintas actividades como bañarnos, tomarla, movilizarnos en algunos casos e incluso poder contemplarla y disfrutar. Pero es importante recordar que no somos los únicos que la utilizamos, también los animales, plantas y todo ser vivo requieren de este recurso para su subsistencia.

El agua en su estado puro es incolora, inodora e insabora, y la podemos encontrar en sus distintos estados en la naturaleza: sólido, líquido y gaseoso.

Sabemos que la el agua es un recurso limitado, hoy en día sólo el 3% del agua disponible en el planeta es agua dulce, y un tercio de ella está disponible hoy en día y no contenida en glaciares.

Dado lo anterior es importante identificar cuáles son los consumos relacionados a este 1% de agua dulce disponible, donde los datos a nivel mundial nos indican que la distribución de sus usos son para la agricultura 69%, luego para la industria (19%) y para el consumo humano (12%) si lo vemos de forma general.

En este punto es importante diferenciar los conceptos “uso” y “consumo” que muchas veces los utilizamos indistintamente, pero es importante hacer la diferencia pensando en el balance de la materia.

Existen dos categorías, el uso consuntivo y el uso no consuntivo.

Nos referimos con USO CONSUNTIVO a aquel que una vez usada el agua, no se devuelve al lugar donde fue captada, y tampoco queda de la misma manera de cómo fue extraída. Un ejemplo de esto es la agricultura donde el agua de riego se pierde por evotranspiración y por lo tanto se incorpora en forma de vapor a la atmósfera y no en su forma líquida, dentro del ciclo del agua. Los ejemplos más comunes de uso consuntivo son el agrícola, el doméstico y el industrial.

Por otro lado tenemos el USO NO CONSUNTIVO en el cual el agua se utiliza y luego se devuelve al medio del cual ha sido extraída, o manteniéndose en el mismo lugar sin alteraciones. Un ejemplo típico es la generación hidroeléctrica, ya que el agua utilizada para este proceso es devuelta al medio del cual ha sido extraída luego de su uso. Otros ejemplos de uso no consuntivo son la utilización como medio de transporte, para usos recreativos (surf, kayak, natación) y como recurso paisajístico entre otros.

De acuerdo a las categorías mencionadas, es muy importante en los usos consuntivos realizar un tratamiento al agua utilizada de manera de mejorar su disposición y que la misma sea apta para otros usos, aumentando la disponibilidad de agua en el sistema.

Agustín Landaburu

AIDIS JOVEN ARGENTINA

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